Search
  • María Celestina Gálvez Nieto

Envejecimiento activo para un otoño saludable

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha construido el concepto envejecimiento activo como eje articulador del compromiso social para el tránsito a una vejez saludable. En Residencial Cugat somos parte de este compromiso, por eso hoy queremos compartir con vosotros algunas claves que practicamos para garantizar el bienestar de nuestros residentes y la tranquilidad de sus familias.

A partir de la idea de que existe un envejecimiento activo y saludable, que no solo se refiere a un proceso de vejez positivo y libre de enfermedades, si no que pone el acento en fomentar y mantener la capacidad funcional que hace posible el bienestar en la vejez. El envejecimiento activo contiene tres dimensiones: la emocional, entendida desde un punto de vista psicológico orientada al pensamiento positivo; la alimentación, sana y equilibrada, teniendo en cuenta las necesidades según cada estación del año; y la práctica de actividad física, de acuerdo con las posibilidades de cada persona.



Envejecimiento activo en clave emocional


Muchas veces las personas mayores no están acostumbradas a expresar sus emociones y sentimientos en palabras. Entorno a los 70 años el cambio en los hábitos de vida hace que en ocasiones se presenten sentimientos de tristeza, pesimismo, llanto, falta de energía o apetito. Ante estos indicadores es muy importante estar alerta.

Alentar un envejecimiento activo implica en primer lugar, (y esa es nuestra prioridad) el acompañamiento emocional de las personas mayores.

¿Cómo hacerlo?

Bueno, para empezar, confiamos en que construir canales de comunicación con calidez y cercanía fortalece la autoestima y seguridad en las personas mayores. Conocer y compartir sus gustos y aficiones es parte del camino. Motivar esas prácticas y generar el espacio propicio son la manera de hacerlo realidad.

En Residencial Cugat contamos con la presencia de profesionales y disponemos de espacios acondicionados para que nuestros residentes puedan reencontrarse con actividades placenteras y que contribuyan a su bienestar.


Otros factores del envejecimiento activo: alimentación y actividad física


La llegada del otoño trae consigo cambios en la alimentación y también en las opciones para el desarrollo de actividad física. Os contamos algunos tips a tener en cuenta cuando empieza a llegar el frío.


Alimentación saludable en otoño


Llevar una alimentación saludable no solo tiene efectos positivos inmediatos a nivel digestivo y orgánico (circulatorio y energético). Sino que también es muy importante para el cuidado del sistema inmune. Es decir, la alimentación se vuelve especialmente relevante como práctica defensiva para prevenir enfermedades virales como la gripe, que se extiende con notable rapidez durante las estaciones frías, y que en ocasiones afecta de gravedad a las personas mayores con sistemas inmunes vulnerables.

Una adecuada alimentación para personas mayores en temporada fría es recomendable que incluya las vitaminas D y B12, calcio y fósforo, y fibra. ¿En qué alimentos encontrarlos?

Frutas y verduras frescas de temporada como bayas, uvas negras, remolacha y tomates, tienen propiedades antioxidantes. El aceite de oliva se ha demostrado que debido a sus grasas saludables resulta beneficioso en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

El consumo de cítricos fortalece los niveles de vitamina C, y también favorece la absorción del hierro ingerido en otros alimentos.

El complejo de vitaminas B está presente en las legumbres con alto contenido de proteínas.

Y para mantener los niveles de hierro estables se recomienda incluir en la dieta frutos secos, vegetales verdes (espinacas y acelgas), o moluscos (berberechos y almejas), por ejemplo.


Actividad física para mayores en otoño


Las temperaturas más bajas y los días más cortos no son grandes motivadores para practicar ejercicio. Pero de todos modos sabemos que es muy importante mantenerse activo. Os contamos algunas actividades que practicamos, en interiores, con nuestros residentes para contribuir a su bienestar físico.

Por la mañana es recomendable realizar estiramientos, ejercicios de fuerza y equilibrio. Estas actividades fortalecen el cuerpo y también la autoestima para empezar el día.

Si la persona prefiere realizar actividades por la tarde, entonces el yoga o pilates pueden ser una opción adecuada. Con ejercicios de relajación, centrados en la respiración. También activar la circulación y promover la alegría realizando bailes de diferentes géneros, que contribuyen a generar vínculos sociales con otras personas residentes.


En Residencial Cugat trabajamos a diario para mejorar la calidad de vida de las personas mayores. Comparte nuestro compromiso con el envejecimiento activo.

4 views0 comments