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  • María Celestina Gálvez Nieto

ACTIVIDAD FÍSICA EN LA TERCERA EDAD


Envejecer es un hecho inevitable, aunque nuestra sociedad intenta convencernos de que ese ciclo inicia a partir de una cierta edad. Por esta razón es muy importante realizar actividad física en la tercera edad. Desde que nacemos nuestro cuerpo se encuentra en constante proceso de envejecimiento, es parte del ciclo vital natural.

Hacer actividad física en la tercera edad, de forma regular, puede ayudarnos a ralentizar algunos de los efectos del desgaste físico que aparece con los años, permitiéndonos disfrutar de una mejor calidad de vida.

Ejercitar la concentración practicando actividades intelectuales como por ejemplo tertulias de lectura, juegos de mesa al aire libre, o actividad física como caminar en grupo, andar en bicicleta o hacer aquagym, ayudan no solo a organizar y mantener rutinas que evitan una vida sedentaria, sino que también contribuyen a promover los vínculos sociales, punto importante de nuestra felicidad.


Ejercicios para corregir malas posturas
Ejercicios para corregir malas posturas

La actividad física y los efectos sobre las hormonas que regulan el estado de ánimo

Probablemente después de hacer ejercicio hayas experimentado una sensación de satisfacción y alegría, incluso de confianza en tus aptitudes físicas. No hablamos de correr la maratón o cruzar el Estrecho nadando. Simplemente, de vuelta a casa después de una agradable caminata por el parque con amigos y amigas a buen ritmo, te has sentido satisfecho. Pues, esa sensación que experimentas es resultado de algunos procesos bioquímicos que liberan hormonas como la dopamina y la serotonina, las llamadas “hormonas de la felicidad”.

La Dopamina

La dopamina es una sustancia química que se almacena en nuestro cerebro y que es liberada al torrente sanguíneo cuando experimentamos vivencias agradables y placenteras, como por ejemplo leer un libro, escuchar música, comer cosas que nos gustan mucho, disfrutar de la compañía de las personas que amamos y compartimos momentos inolvidables, etc.

Si los niveles de dopamina que produce nuestro cerebro y circulan por nuestro cuerpo se mantienen elevados y estables tienen efectos positivos: influyen en nuestra memoria, capacidad cognitiva, atención y capacidad de aprendizaje. En cambio el descenso de esos niveles de dopamina afectan nuestro estado de ánimo y pueden estar relacionados con procesos depresivos o desencadenar enfermedades como el Parkinson.

La serotonina

Por su parte, la serotonina es también una hormona, es decir, otra sustancia química que produce nuestro cerebro, y circula por nuestro torrente sanguíneo después de practicar actividad física o de estar al aire libre bajo la luz del sol.

Esta hormona cumple una función fundamental en la forma en que procesamos nuestras emociones, en cómo nos afecta lo que sentimos. También regula algunas acciones fisiológicas como la cicatrización, ya que las plaquetas de la sangre liberan serotonina cuando nos hacemos una herida; y también activa algunas sustancias químicas para estimular funciones del aparato digestivo.

En efecto el bienestar físico tiene una relación científicamente estudiada y demostrada con el bienestar emocional y cómo esto afecta a nuestro estado de ánimo. Ocupándonos de cuidar esta relación nos ocupamos de nuestra felicidad.


Levantamiento de mancuernas, ¡pero cuidado! deben ser livianas.
Levantamiento de mancuernas. ¡Pero cuidado! deben ser livianas.

¿Cómo mejorar la capacidad física de la Tercera Edad?


Estar en movimiento previene, fundamentalmente, el riesgo de enfermedades cardiovasculares porque ayuda a evitar obstaculizaciones en nuestro sistema circulatorio, y mejora nuestra capacidad cardiorrespiratoria.


Hacer ejercicios siempre es saludable para el bienestar físico y emocional, pero no en todas las etapas de la vida podemos practicar las mismas actividades. Por eso para la tercera edad recomendamos actividad física de distinto tipo:

Ejercicios aeróbicos (resistencia):

  • Caminar.

  • Nadar.

  • Bailar.

  • Bicicleta.

Ejercicios de fortalecimiento

  • Flexiones.

  • Extensión de brazos y piernas.

  • Uso de bandas elásticas.

  • Levantar moderadamente botellas de agua o mancuernas livianas.

Ejercicios de equilibrio (para mejorar la coordinación)

  • Caminatas enfatizando cada paso en el talón.

  • Caminar levantando un pie dejando caer el peso del cuerpo sobre el otro.

No debemos olvidar que tan importante como la actividad física es llevar una alimentación saludable y equilibrada que nos ayude a reducir los niveles de colesterol malo, la presión arterial, o la diabetes tipo 2.

¡Se acerca la primavera, en Cugat Residencial te esperamos a ti o a tu familiar para disfrutar de buena compañía, del aire libre y de sentirnos bien juntos!

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